Tú.-
Que calorcito, siento tus manos calidas sobre mi piel. Mis huesos dibujan un sendero, y tu experimentas sensaciones en el.
¡Si!, dices cuando acomodas tu cabeza sobre mi pecho y mi largo mechon de pelo castaño con pequeños destellos claros se enreda entre tus dedos, largos, finos y blancos.
Y desesperadamente buscas mi aliento y miras mis ojos y te fijas si continuo despierta para compartir todas tus emociones vividas hace algunos segundos. Pero lamentablemente mis parpados han cerrado, ocultando la claridad de mis pupilas.
Y tu suspiras fuerte y te consuelas con mi presencia silenciosa que te acompaña, hasta tu desvanecimiento.

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