sábado, 21 de agosto de 2010

Souch!

Se rasgo el dedo hojeando aquellas pájinas llenas de soledad ante sus ojos.
Absorbió la gran gota de sangre que rodaba por su dedo corazón. Se dejo estremecer y continuo con un leve ay!
Se le veía celosa, encarnaba el papel de la loca amada que llenaba largos diarios con su gran pena.
Lamentaba cada acto que el futuro preparaba para ella, y maldecia al cielo a dios y a ÉL.

Ha pasado el invierno y la lluvia escampa, pero su soledad esta arrimada al muro de su casa donde en verano choca el sol hasta altas horas, hasta el crepusculo.

Y allí se quedo hojeando el libro de imagenes que ya yacen llenas de lagrimas empapadas de recuerdos.
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