jueves, 1 de diciembre de 2011

Nunca me acuerdo que va a llover aún planeandolo del adía anterior. Es inevitable me olvido del paraguas y me ahogo en rebeldía .
No quiero calzarme las estupidas botas de agua que hacen que parezca más bajita o ponerme eses abrigos de terciopelo.
Me cansé.
Hoy es un día de eses en los que un café con leche y una manta colgados de cualquier canal en silencio, es suficiente . Sin más para calmar la monotonía.
Echo en falta al chico sin pantalones , que una vez más me han advertido sobre él, su vida y todo lo que le rodea.
Siento que más que un encoñamiento o una maldita estupidez transitoria pueda convertirse en algo más.
¿Dónde estás?. Te he llamado en realidad lo supuse. Siempre quiero hacerlo luego me atormento con dudas y me invade el miedo . ¡ Tardas tanto en responder!
Lo dejo para más tarde en mi lista de asuntos pendientes . ¿Y tú qué? podrías decirme como estas, sabes que eso me tranquiliza siempre soy yo la que pregunta primero, y luego parece que te sientas mal por no ser igual, y me complaces solo por el mero hecho de hacerlo. Sabía que todo esto era un juego, y así debería de ser. ¡Maldita sea!
Intentaré dejarte algún mensaje de voz perdido en tu apretada agenda, pidiendote cita como cada vienres.
Mientras esperaré al chico sin pantalones de paredero desconocido en algún luegar de la cuidad donde todo esta mojado y es intransitable

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